Han pasado 118 años desde que llegó al mundo uno de los artistas más fantásticos que la industria musical pudo tener; el sonido de su voz y trompeta aún influye en las nuevas generaciones

Las glorias de la música trascienden al paso del tiempo. Hoy domingo 4 de agosto cumpliría 118 años el trompetista y cantante estadounidense de jazz Louis Daniel Armstrong, un astro del género musical por excelencia en Nueva York y en otras regiones de América. Y es que el jazz fue un sonido, un estilo de vida que se gestó a la par de que la comunidad afroamericana alzaba la voz por la igualdad de derechos, música que alegraba el corazón en medio de la marginación y que fue dando identidad a muchas personas que estaban encontrando su propia voz.

El intérprete de “What a Wonderful World”, uno de los himnos más importantes del siglo XX, fue una figura muy querida en la industria de la música, su estilo y voz única, lo dotaban de elegancia y carisma; su legado musical ha trascendido al paso del tiempo. En un artículo del 2013 de la agencia de noticias EFE, se destacaba que las habilidades musicales de Louis, “lo llevaron a transformar el jazz desde su condición inicial de música de baile con raíces folclóricas, a una forma de arte popular”.

Armstrong nació en New Orleans, Louisiana. Su entorno era marginado, no había la solvencia económica necesaria, las comunidades negras sufrían los estragos de la discriminación, pero el tiempo daría cuenta de su talento nato para la música pese a que en su familia no había antecedentes musicales. Resalta la agencia informativa, que el primer contacto de Armstrong con la música surgió en un reformatorio para niños abandonados, donde fue admitido por buena conducta en la banda musical de esa institución que le dio refugio.

Más tarde, fue el director musical de dicha banda, Peter Davis, quien lo aconsejó para que aprendiera a tocar la trompeta; después tuvo la habilidad de aprender a tocar otros instrumentos. Al salir del reformatorio, en 1914, comenzó a trabajar en los cabarets de Storyville, donde se concentraban todos los locales nocturnos de la ciudad. No había mejor manera de desarrollarse como músico, que en el universo de las fiestas de los barrios más populares de Estados Unidos.
 
Armstrong estuvo casado cuatro veces, de 1918 a 1923 con Daisy Parker; de 1924 a 1938 con Lil Hardin; de 1938 a 1942 con Alpha Smith y de 1942 hasta 1971 con Lucille Wilson, de hecho, el murió el 6 de julio de 1971 a los 69 años en Queens, Nueva York. Hace unos años se reveló que la única hija biológica que tuvo el astro del jazz fue Sharon Preston-Folta, pero nunca la reconoció de manera oficial, se supo de ella a través de unas cartas que fueron subastadas. Sharon fue hija de Lucille Sweets Preston, la mujer con la que mantuvo una relación Louis y que se llamaba igual que la que entonces era su esposa.
 

espegue artístico y legado

A mediados de la década de 1940, formó su banda “All Stars”, con el trombonista Jack Teagarden; el clarinetista Barney Bigard; el pianista Earl Hines; el baterista “Big Sid” Catlett y el contrabajista Arvell Shaw. Con estos músicos, Louis Armstrong se presentó el 13 de agosto de 1947 en el club “Billy Berg’s” de Los Ángeles, California, y en esa nueva etapa se desenvolvió hasta el final de sus días. Armstrong sin duda ha sido la influencia de muchos músicos alrededor del mundo, la virtud que tenía para hacer música y la gama de emociones que generaba al tocar o cantar solo, dan cuenta de la calidad artística que poseía.

El músico tiene su propio museo, el cual ya tiene 16 años de existencia, el Louis Armstrong House Museum, que se encuentra en 34-56 107th street, Corona, NY 11368, el lugar que fue su casa desde 1943 hasta el día de su muerte. Ahí por ejemplo, se encuentra una máscara de él hecha de bronce, realizada en los años 50, en dicho objeto se muestran las arrugas en la frente, bolsas debajo de los ojos y cicatrices en los labios a causa de tocar la trompeta.

Cuando su esposa Lucille falleció en 1983, la colección de cintas grabadas en casa, fotografías, álbumes de recortes y otros materiales de Armstrong fueron donados al Queens College por la Fundación Educativa Louis Armstrong Foundation. Es la mayor colección pública dedicada a un músico del jazz en el mundo, según destaca un artículo de la agencia de noticias Associated Press (AP).

Sigue vigente

La música de Armstrong ha aparecido tanto en películas de su época como en la actualidad, registra IMDB al menos 315 créditos en soundtracks de filmes. De hecho hizo apariciones en cintas como “High Society” interpretándose a sí mismo, el director de este filme fue Charles Walters y los protagonistas fueron Bing Crosby, Grace Kelly y Frank Sinatra. Según el portal IMDB, su última aparición en una película fue en 1969 en el musical “Hello, Dolly” protagonizado por Barbra Streisand, ahí aparece como líder de orquesta. Desde 1930 hizo su incursión en el Séptimo Arte, en la mayoría de los filmes haciendo de él mismo, como músico.

La discografía de Louis Armstrong abarca desde 1923 hasta 2006, obviamente estos últimos álbumes son compilaciones o reversiones de su música. Serían aproximadamente más de 30 discos que comprenden su legado sonoro. Entre otros de sus temas más importantes destacan: “Check to check”, “Hello Dolly” y “Dream a little dream of me”. Vale la pena revisar el legado musical de Louis en plataformas como Apple Music y Spotify que tienen parte de su catálogo musical.