La sala Svetlánovskaya de la Casa Internacional de la Música de Moscú acogió hoy la impronta y la improvisación de dos maestros del jazz contemporáneo, el italiano Stefano Bollani y el gaditano Chano Domínguez, quienes conquistaron al público con su diálogo a dos pianos.

"A Moscú nos trajo la vida, que además lo agradecemos muchísimo", afirmó Chano a Efe con una amplia sonrisa. 

Los dos músicos, que colaboran periódicamente desde hace dos años, han sabido juntar dos estilos y referencias totalmente diferentes en una mezcla que contagia y anima: disfrutan de la música y transmiten al público esa energía que les envuelve.

"Llevábamos poco menos de un año sin tocar juntos y para mí fue como volver a conectar con él y con su impronta musical y la mía, que yo creo que enlazan muy bien", comentó Chano. 

El gaditano afirmó que lo pasa muy bien porque Bollani "puede ir para cualquier lado" y él le sigue. 

"Rítmicamente y melódicamente hay un entendimiento, a veces es difícil cuando tocan dos pianos, porque yo he tocado con otros pianistas y no es lo mismo. Y para mí con él es muy orgánico. Yo entiendo su tiempo, lo entiendo, sé donde está", alegó. 

Por su parte, Bollani se refirió a sus vínculos con la música rusa, especialmente la música de cámara. 

"Yo trabajé con un director de orquesta ruso, llamado Dmitri Liss, muy bueno, y era muy buen amigo del pianista ruso Misha Álperin (fallecido en 2018), miembro de Moscow Art Trio, que vivía en Oslo, y nos encontramos en muchas ocasiones", relató el italiano.

El italiano es fan de la música clásica rusa de principios del siglo XX, especialmente de Ígor Stravinski, Serguéi Prokofiev y Dmitri Shostakovich.

"Me gusta tocar su música y a veces improvisar a partir de ella, lo cual es muy difícil, pero yo lo intento", dijo.

Chano comentó que cuando se mudó a vivir a Seattle conoció a "un saxofonista ruso que parece que se va a morir cada vez que toca. Es una pasión desbordante".

"En Nueva York toco a veces con un bajista ruso muy bueno. La experiencia que tengo no es mucha, pero los músicos rusos con los que he tocado son muy buenos", constató. 

Bollani, de formación académica, derivó a lo largo de su carrera al jazz y es un maestro de la improvisación cuyo arte le ha llevado a compartir escenario con diversos músicos de la talla de Gato Barbieri, Chick Corea, Bobby McFerrin y Caetano Veloso, entre una larga lista de nombres. 

Chano Domínguez podría parecer la otra cara de la moneda: prácticamente autodidacta, lo cual no le impidió convertirse en un virtuoso del piano, comenzó a finales de los años setenta tocando rock andaluz con el grupo llamado Cai y desarrolló el estilo llamado flamenco jazz.

Su particular estilo le juntó en escenarios con Tomatito, Enrique Morente, Martirio. 

Juntos, Bollani y Domínguez son una mezcla explosiva desbordante de alegría y placer, una conversación a cuatro manos que siempre sorprende positivamente.

La víspera ambos músicos se presentaron en el Music Hall de San Petersburgo, en un concierto que sorprendió tanto al público como a ellos. 

"Yo me quedé sorprendido. El público de San Petersburgo fue un público muy cálido, que conectó mucho con nosotros", comentó Domínguez.

Según el músico español, Bollani "tiene un gran don para conectar con el público y fue fácil tener esa complicidad".