La realizadora argentina Peri Azar plasmó en su documental "Gran Orquesta" un viaje sentimental a través de la historia de su país durante los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado que se sirve de la música de una popular orquesta de jazz de la época sumida hasta ahora en el olvido.

Según explicó este lunes en rueda de prensa la directora, el azar, el destino o quizás ambos hicieron que hace casi veinte años encontrara en un contenedor de Buenos Aires un baúl que guardaba en su interior decenas de partituras manuscritas que en un principio le parecieron jeroglíficos al carecer de estudios de música.

Veinte años después se desplazó a Huesca (norte de España) para el estreno internacional, en el marco del 47 Festival de Cine de la ciudad, de un documental que habla de Argentina y de una música que los cambios que comenzaron a finales de los años cincuenta relegó a la oscuridad y el olvido.

Su primer acercamiento al archivo como investigadora le permitió descubrir que los arreglos correspondían a una gran orquesta de jazz, la del músico Héctor Lomuto, popular en cafés y locales de baile porteños, en un momento en que la influencia de Hollywood era patente y en el que el Peronismo comenzaba a nacer como ideología nacional.

La gran orquesta de Lomuto, que duplicaba el número de instrumentistas de una 'Big Band' de la época, saltó a la fama, según ha explicado Azar, cuando el tango se asomaba desde el arrabal y el jazz de los palacios en los que era escuchado de forma minoritaria.

Jazz de artistas norteamericanos blancos y swing, pero también boleros, mambos, pasodobles y rumbas formaban parte del repertorio de una orquesta que se turnaba con naturalidad en los escenarios con "La típica", como así eran conocidos los grupos de tango y milongueros.

Héctor Lomuto falleció en 1968 y su viuda en 1998, tras lo que sus herederos procedieron a vender dos años después el departamento en el que vivían, sin apercibirse del tesoro para el patrimonio musical argentino que contenía el arcón.

Peri Azar fue quien descubrió el arcón, en el que se fijó primeramente por su aspecto, y sus partituras manuscritas, salpicadas de dibujos, comentarios, chistes y todo tipo de anotaciones de los músicos.

Comenta que no sólo consiguió con el tiempo hallar en las antiguas 'disquerías' de Buenos Aires algunos viejos discos en 78 r.p.m. sino que dedicó ocho meses a digitalizar todo el archivo para asegurar su conservación.

Según la realizadora, que mantiene una buena relación con los herederos de Lomuto, el documental carece de intención biográfica y no trata de hacer una historia del jazzargentino, sino que busca "transmitir una sensación entre la desolación y el amor por el descubrimiento de un archivo perdido".

El declive y olvido de esta orquesta lo explica Peri Azar en el golpe al Peronismo que, a mediados de los cincuenta, dejó de favorecer a este tipo de formaciones; la aparición de los discos de larga duración y su proliferación en los salones de baile y, sobre todo, la irrupción del rock.

La realizadora, satisfecha de la respuesta obtenida en su país tras la exhibición de su documental en el Bacifi, asegura que la población argentina ha sido "poco orgullosa" respecto a su patrimonio cultural.

Un patrimonio, añadió, dominado por iconos como Mercedes Sosa (folclore), el guitarrista Óscar Alemán (jazz) o Carlos Gardel (tango) y que, a su juicio, exige una relectura.