Joe Jackson ha repasado este jueves sus 40 años de carrera con un formidable concierto en la segunda jornada del 54 Jazzaldia sin concesiones a la nostalgia, inevitable sin embargo en el recuerdo que los estadounidenses Donny McCaslin y Maria Schneider han dedicado después al inolvidable David Bowie.

Jackson, al que el Festival de San Sebastián ha presentado como "uno de los tres grandes exquisitos" de la "new wave" junto a Elvis Costello y David Byrne, se estrenaba en San Sebastián, en un auditorio del Kursaal hasta los topes, antes de que el saxofonista y la directora de orquesta abrieran la Trinidad con una doble actuación.

Para Schneider, que tiene un notable prestigio como compositora y arreglista, con cinco premios Grammy en su historial, también era su primera vez en el Jazzaldia, donde al frente de la big band noruega Ensemble Denada ha mostrado la sutileza de su labor creativa, ocupada últimamente en poner banda sonora a los paisajes de su niñez en Minnesota.

Temas como "Home" y "The Thompson Fields" recogen la memoria de su tierra, de espacios donde cobra especial importancia la naturaleza. En "Cerulean Skies", esta artista, apasionada de la ornitología, da el protagonismo a los pájaros.

Este último ha sido uno de los grandes temas de la noche, una composición bellísima, cuyos múltiples matices habrían quedado mejor dibujados en condiciones óptimas de sonido, quizá en un espacio cerrado. Los dieciocho músicos de la banda noruega han estado estupendos en sus solos -magistral el Phipippe Thuriot al acordeón-.

Pero como Schneider es coautora de "Sue (Or in a Season of Crime)", germen de "Blackstar", el último disco de David Bowie, y fue quien además aconsejó al cantante que contase con Donny McCaslin para su grabación, en esta velada había que materializar esa conexión.

De modo que el saxofonista, que ya se había despedido del público de "la Trini", ha vuelto al escenario y Jeff Taylor, la voz de su quinteto, se ha encargado de cantar el tema que a todo el mundo le hubiese gustado escuchar en directo al músico fallecido hace ya tres años.

A algunos ya les había parecido antes que Taylor apuntaba maneras de Bowie cuando el Donny McCaslin Quintet presentó el álbum "Blow", una inflamada incursión en terrenos del rock art.

El saxofonista que hace dos años, en el mismo escenario, casi hizo olvidar que la estrella de la noche era Kamasi Washington, puede que haya despistado a más de uno porque nada ha tenido que ver lo de hoy con aquel concierto.

Su expresividad la ha volcado esta vez en un proyecto de energía arrebatada, efervescente e impetuosa que requiere más de una escucha y que ha padecido, durante una buena parte de la actuación, de un sonido saturadísimo.

Antes, en el auditorio del Kursaal, Joe Jackson se presentaba al público, a punto ya de cumplir 65 años, un "show" refrescante, divertido e impecable, un repaso a canciones de toda su carrera que han sonado como acabadas de desenvolver.

Con "Alchemy", sugerente y elegante tema de su reciente álbum, "Fool", ha abierto y cerrado el círculo.

En medio ha incluido diecisiete títulos de algunos de su discos más exitosos, empezando por "One More Time" y "Is She Really Going Out With Him", pertenecientes a "Look Sharp", con el que debutó en 1979".

Ese año le dio tiempo a editar otro, "I'm The Man", que incluye el temazo del mismo nombre, que este jueves ha tocado antes de los bises para delirio del público, que ha disfrutado especialmente con las canciones más antiguas, como "It's Different for Girls", aplaudidísima", y "Real man", que ha sonado como un himno y en la que el batería Doug Yowell ha dejado volar unas cuantas baquetas.

De "Fool" ha elegido, además de "Alchemy" y la que da nombre al disco, "Strange Land" y "Fabolously Absolute", y de su anterior trabajo, "Fast Forward", ha optado por "Ode to Joy". 

Se han escuchado asimismo temas de "Night and Day", "Laughter and Lust" y "Rain" en este concierto bien pegado al presente, en el que Jackson ha contado también con su viejo compañero Graham Maby al bajo y con Teddy Kumpel a la guitarra.

"Got The Time" y "Steppin' Out" las ha dejado para los bises. Para hacer un versión de la última exactamente igual a la de grabación original se ha traído una vieja caja de ritmos.

De los Beatles ha versionado "Rain" y de paso ha pedido lluvia, que ha llegado en forma de fuerte tormenta y que a punto ha estado de fastidiar la noche en la plaza de la Trinidad. Que dejase de llover cinco minutos antes del primer concierto ha tenido bastante de milagroso.